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El Niño Juan (Alunicero) español le encargaron la Mafia china el robo en el castillo de Fontainebleau

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El conocido criminal madrileño encabezó una banda para apropiarse de obras de arte oriental del palacio real. La colaboración policial hispanofrancesa frustró el golpe

Los ingredientes del caso son: un supuesto conjunto de la mafia china, un castillo que es patrimonio mundial de la Unesco por su historia y sus tesoros, y 5 criminales españoles cuyos historiales suman más de ciento veinte detenciones. El pasado veintiocho de diciembre la policía francesa detuvo a estos españoles y a un sexto individuo de nacionalidad china. De esta manera se han destapado los especiales detalles del frustrado ataque al museo de arte chino del castillo de Fontainebleau. Este palacio real situado a sesenta y dos quilómetros de la ciudad de París, fue vivienda de treinta y cuatro reyes y 2 emperadores entre los siglos XII y XIX. Ciertas piezas de la compilación de arte chino acumulada por la emperatriz Eugenia de Montijo, la esposa de España de Napoleón III, eran exactamente la meta del golpe frustrado.

El alunicero rey

La cooperación policial hispanofrancesa por medio de Europol, que incluyó el seguimiento a lo largo de más de una semana de los criminales, dejó desbaratar el que hubiese sido el último gran hurto de dos mil diecinueve y que tenía como primordial cabecilla a un viejo conocido de la justicia española: Juan María Gordillo Plaza, conocido como El Pequeño Juan por su baja estatura. Este insigne criminal, natural de el madrileño distrito de Orcasitas hace treinta y tres años, se ha especializado aparentemente en hurtos por encargo.
La primordial hipótesis policial sobre el nuevo caso es que se trataba de un encargo de un conjunto de la mafia china. Con 3 miembros de esta banda se reunió el criminal de España un par de días ya antes de su arresto para precisar los detalles del ataque, conforme fuentes de la policía. En charla telefónica mantenida este jueves con EL PAÍS, el comandante de la policía francesa Jean-Luc Boyer, jefe adjunto de la Oficina Central de Lucha contra el Tráfico de Recursos Culturales (OCBC) acepta que la pista china es “muy importante”. “[Los españoles detenidos] son profesionales del crimen organizado que venían a cometer un hurto en Francia, venían a por objetos chinos, y en la mitad de todo esto detenemos a un ciudadano chino, de ahí que privilegiamos esa pista”, agrega.

Operación Bambú

La llamada Operación Bambú, que dejó la detención en Francia de El Pequeño Juan y sus compinches, arrancó en España. La Policía Nacional alertó por medio de Europol a sus colegas franceses de que un conjunto planeaba un ataque a un museo francés, si bien los datos recabados no les habían tolerado descubrir cuál. Solo conocían que iban tras piezas de arte asiático. Este detalle y el seguimiento de los sospechosos —tanto ya antes como tras cruzar separadamente la frontera a bordo de 2 automóviles el veintiuno de diciembre— facilitó a los estudiosos encajar las piezas del rompecabezas.

Vieron de qué manera los españoles asistían al establecimiento de una famosa cadena deportiva para adquirir ropa de color obscuro, y, más adelante, adquirían un hacha, picos, destornilladores y otro material usado frecuentemente en ataques violentos. No obstante, la primordial pista que dejó descubrir el propósito de la banda fue el alojamiento elegido: un establecimiento asequible en la localidad de Nemours, un hotel de la compañía F1, que está a solo diecisiete con cinco quilómetros del castillo de Fontainebleau. Este monumental edificio acumula cerca de ochocientos piezas de arte ornamental de Extremo Oriente, muchas de inestimable valor, procedentes tanto de las incautaciones de la Revolución Francesa, como del saqueo del Palacio de Verano de la ciudad de Pekín por las tropas franco-británicas en mil ochocientos sesenta.

  • En dos mil quince ya padeció un robo: en 7 minutos fueron sustraídas quince valiosas obras de su compilación del llamado museo de China.

El Pequeño Juan y sus cómplices españoles, que viajaban repartidos en 2 automóviles —uno de matrícula de España y otro italiana—, simulaban no conocerse, si bien la vigilancia dejó comprobar la angosta relación que existía entre ellos: se intercambiaban los vehículos en sus desplazamientos y visitaban la torre Eiffel y el estadio donde juega el París Saint-Germain. Asimismo se aproximaban al castillo de Fontainebleau, y lo visitaban con la presunta pretensión de estudiar los dispositivos de videovigilancia y la situación de los guardas de seguridad, aparte de tomar nota sobre las obras de arte chinas expuestas que presuntamente debían hurtar. Entonces siempre y en todo momento volvían al hotel de Nemours, transformado, conforme las fuentes de la policía consultadas, “en su cuartel general” para el ataque.

Detallar detalles

En verdad, 2 españoles sostuvieron allá el veintiseis de diciembre una asamblea con 3 asiáticos aparentemente para precisar los detalles del golpe. Uno de estos últimos, detenido después, era el presunto link entre los ejecutores del hurto y los promotores del mismo. Este ciudadano chino se ocupó de abonar con su tarjeta de crédito tanto la estancia en el hotel de la banda de El Pequeño Juan, como las entradas para acceder al museo que, más tarde, fueron localizadas en un bolsillo de la ropa que vestía uno de los españoles detenidos. Asimismo se encontraron en sus móviles fotografías de las obras de arte que les habían encargado hurtar. “En dos mil quince el museo ya fue robado y se sustrajeron objetos chinos. La investigación nos hace meditar que deseaban hurtar solamente objetos chinos”, remarca Jean-Luc Boyer, jefe adjunto de la OCBC.

Los arrestos se generaron por último en las primeras horas del veintiocho de diciembre, el día escogido para hurtar, solo cuarenta y ocho horas tras la asamblea con los presuntos miembros de la mafia china en el hotel. Cerca de la una de la madrugada fueron detenidos 2 españoles. Poco después se detenía el ciudadano chino que había pagado los gastos del conjunto. Y a las 6 de la mañana eran por último capturados los 3 últimos españoles del conjunto.

Cuando fueron interrogados por la policía francesa, todos negaron que estuviesen preparando un ataque y también insistieron en que estaban en Francia por turismo. Una estrategia de defensa, la negación, que El Pequeño Juan siempre y en toda circunstancia usa en España, donde se presenta como un humilde electricista autónomo que trabaja diez horas al día y que no sabe nada de complejas técnicas para substraer automóviles de gama alta. A pesar de no reconocer los hechos, todos ingresaron en cárcel y han sido acusados de “participación en asociación de maleantes con vistas a preparar un crimen”, como por “robo y receptación en banda organizada”, conforme fuentes judiciales francesas.

La investigación procura detallar cuál era el destino de los objetos que se iban a hurtar. “Todo lo que hay en el museo es invendible en el mercado. Son objetos clasificados y que todo el planeta conoce. Es imposible negociar con eso, salvo que sea un hurto ordenado por una persona o bien lo que sea”, concluye Jean-Luc Boyer.

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